Entre instantes y devenires
Espacios diminutos, allí en la profundidad del cosmos, escapan para sumergirse en la inmensidad de eso que llaman alma... quizás de algo de eso se trate vivir...
octubre 19, 2012
Junín, sigues siendo Dulce Hogar
julio 04, 2012
Espíritu guerrero
febrero 16, 2012
-Corrió. Lo abrazó, le pidió que le robe un beso como lo hizo aquella primera vez. Le susurró al oído mil razones por las que creía que juntos pueden contra todo -
Abrió sus ojos y recordó una y otra vez aquella mirada asustada, cansada y supo que no sería ella quien lo abrazaría en la cama que a él no le gusta compartir.
septiembre 07, 2011
Epílogo
marzo 28, 2011
Huída

Sujetarme a una bandada de gorriones y volar lejos,
soltar las puertas que alguna vez abrí
y dejar con ellas las que pude cerrar y no.
No precisar llaves para saltar el balcón
dejando así llaveros y souvenir.
Dejar nadar el alma por el tiempo
deshabitando el lado izquierdo de la cama,
la butaca de espectador.
Soltar las cuerdas elevando mi canción
Amarrando el tiempo soltando el reloj.
Sin pañuelos sonando la niñez que vendrá conmigo
abrigando el cielo con la piel
que ya no verás en tu habitación.
Desgarrar la eternidad de una sonrisa,
volando sin conocer las amarras de la cornisa
Tan alto que no pueda esperar tu mirada (ni la de ellos)
donde no habrá concejos ni deberes.
Solo soltando el tiempo para atar la vida,
para sonreir sin precisar espejos,
para correr sin precisar espuelas.
Tan bajo que no olvide mis deudas con la tierra en que aprendí
que perder siempre es encontrarse, una y otra vez.
marzo 27, 2011
Sudestada

Ya es tiempo de detenerse,
mirar tu voz, reirle al sol
porque mientras esquivas mi sonrisa
yo rio para lograr dormir.
Y es que el tiempo ya ha pasado,
no puede más detenerse el viento.
La piel desgarrada me ha contado
que el jazmín ha suspirado.
Lágrimas recorren la habitación
-¡fuera, este no es su festín!-
antes de marchar, lastiman como punzón
dibujando tu voz para no morir.
Es que ya no quiero convencer al viento
ni quiero agua si no es alimento
pero sí quiero que el querer me invada
para ya no llorarle a la luna, enamorada
marzo 17, 2011
Desvelo...
Lejos, entre distante y confinante él se acerca para ver.
Cerca, entre próxima y displicente ella pregunta por él.
Lentamente ingresan al salón, ella por la puerta chica, él por la escalera de un solo escalón.
Entre galanterías y tragos ella disfraza con cadencia su andar.
Entre copas y bufonerías él sólo se sienta a observar.
Transitan los mismos túneles, al fin y al cabo comparten más de un lugar, y como jugando a las escondidas se miran pero no se ven.
Ella, sentada en su rincón, observa su caminar que como sombra de rocío deja un destello en el mar.
Él, parado entre la gente, duerme con la canción, mientras sueña con la luna de ayer que ya se escondió.
Caricias, besos, abrazos, silencios que callan para sincerar.
Cuerdas, miradas, ciencias, cartas borradas que ya no se escribirán.
Entre cuentos de hadas y calabazas sin cortar, la noche los encuentra dormidos, él en la cama y
ella en el sofá.
La noche ha amanecido y aquellas ventanas ya no se abrirán, sólo quedan algunas cenizas, tal vez alguna que otra historia por contar: Carcajadas que ya no lloran, lágrimas que tímidamente reirán.
Y entre tanto y tanto, una esquela en Sol mayor se estremece al encontrar una punta ya sin tinta y un papel de borrador.

agosto 05, 2010
Refugio

Un lugar donde depositar mi alma
donde quepa el corazón, la pasión y la zamba
donde arda el olvido, ebulla el futuro
y en el que la sombra apague el pasado
Un lugar para posar mi guitarra
tus acordes y su esperanza
donde colgar el punzón, la canción y la cama
donde estalle mi voz y encienda la pava
Un lugar para pintar las paredes
pintar el vaivén, la luna y las montañas
donde quepa el mar, el sausal y la baguala
en el que se pueda pisar la tierra descalza
Un lugar para plantar mi revolución
donde quepan mi fusil, mis muñecas y mis plantas
donde el discurso no quede inmóvil
y en el que para dormir no hagan falta frazadas
Encontrar un lugar para emprender la escapada
para poder abandonar este globo de escarcha
para cantar mi canción a la luna enamorada
para escribir sin poesía y reciclar el alma.
marzo 19, 2010
Origami

El sol salía tras el umbral de la ciudad, las sábanas no los dejaron levantar.
El último tabaco estaba consumiéndose, compartiéndose entre labios teñidos de sudor y sueño.
Tras matar el cigarrillo el se despide, cierra la puerta sabiendo que regresará.
Allí en ese montón de colchas, agazapada quedó ella, decidiendo dedicar el día a desandar...
Y pensó: “Dentro de un cubículo de arena inacabado, un conjunto de instantes imperceptibles te arrastraron al desierto que devino inmensidad”
Recordó aquella figura que desgarró los papeles de la antigua niña dormida, mientras soñaba sabor a canción de hadas.
Fotografió el instante en que ingresó a su cuarto y revolvió sus juguetes y entre ellos su inocencia dibujada en la pared.
Añoró al conde de la mentira que siempre entraba saltando el balcón.
Perpetuó los sueños que la mantenían ausente, mientras él cambiaba todo de lugar.
Allí es donde debió elegir, sin palas ni baldes, eso vendría después. Se levantaron túneles que le darían la opción a seguir, y decidió andar...
Y así, casi al compás del tiempo moldeó castillos, con moldes y aguas -una y otra vez- en relojes de arena.
Dado vuelta el reloj, los túneles cayeron, con ellos se llevaron los deseos que cumplieron alguna vez.
Detrás, arrinconada: su ventana escondida atesora sin nostalgia aquel galán de servilleta que practicó Origami con su corazón.
octubre 20, 2009
Indeterminación absoluta

“Un hombre libre en nada piensa menos que en la muerte, y su sabiduría no es una meditación de la muerte, sino de la vida”
(Baruch Spinoza, Ética)
En los confines del Universo, el mundo gira y en la lejanía, la gente suele caminar, los autos pasar. Historias murmullan alrededor. Luces encendidas, soledades compartidas. Semáforos que detienen el cosmos por sólo segundos. Cigarrillos que se consumen, bocinas, nidos, experiencias que perturban los cuerpos. Soledades abandonadas. La inocencia de los niños que al llorar llena de esperanza al niño por venir. La vida…
Miedo, angustia, alegría, impotencia e incertidumbre, ansias de eternidad y deseos de partir, juntos se refugian en la inmensidad de la existencia, del Ser, del Universo…
Quizás la vida, quizás la finitud de la vida sean el motor del cuerpo organizado de la sociedad. Seres para la muerte, vivir o sobrevivir… vivir ardiendo en preguntas, sabiendo que es pura contingencia, indeterminación absoluta, proyecto siempre inconcluso y constantemente decidible.
Seres que se saben finitos pero que a pesar de ello, “
abril 23, 2009
desandando el día
Por allá por zona oeste, detrás de una chapistería olvidada llamada “Afortunado”, casualmente aloja su cuerpo aquella mujer gastada; entre cuatro paredes, en medio de una oscura cortada, tanto o más oscura que sus ojos, rodeados de niñez y vergüenza.
Tiras de colores en lugar de entrada, abren camino a su refugio...
-Perdoná que no tenga muebles, se disculpa Elvira mientras señala “su hogar”. Yo lo recorro con la vista.
- No se preocupe, mientras existan ganas de vivir, eso no hace falta- replico, mientras me salta su perro Pedro, en quien gasta sus pocas monedas para darle un tazón de leche por día porque “el pobre necesita crecer” cuenta Elvira realmente preocupada.
Ofrece algunos mates, que no sé donde calentó, porque a nuestro alrededor no había mas que tres sillas de “Quilmes”, el tazón de Pedro y algunos cheques de esperanza al portador. Entre charlas sobre el barrio, los gastos, jubilaciones que no llegan, sus 79 años se cansan. Luego de algunas preguntas sobre el transporte que ella no puede usar, la acompaño a la esquina oscura en la que vacía su monedero cada día por Pedro.
Tomé el 123, molesta por el cansancio, después de un día largo de trabajo, llegué a mi casa. Abrí la puerta, prendí la hornalla, puse la mesa, y una vez sentada, estaba lista para quejarme nuevamente... miré a mi alrededor y recordé a Elvira... y a Pedro.
Esto sucedió una mañana como cualquier otra; podría haber sido ayer, o pasado mañana... porque de todas maneras, Pedro toma su tazón de leche todos los días...
tire - empuje

Una graciosa puerta giratoria
sólo de entrada.
Habla, no quiero oir,
alguien encienda la radio
y apague aquel rosal.
¡Exacto!
Camina hacia el tercer ojo,
acomoda su lente
desde aquí puede vérselo
estallar en colores.
¡Prisa!
Su tiempo termina al empezar
aún se oye... el chasquear de sus latidos
Eso no es buena señal.
¡Bravo!
Calla ahora, quiero escuchar
alguien apague la radio
y encienda aquel rosal.
¡Calma!
El tiempo terminó al empezar
como graciosas puertas giratorias...
sólo de entrada.
diciembre 17, 2008
Rodaje
Cobijado entre sus piernas ruega no tener que salir.
Rozando sus mejillas piensa en no volver.
Ella, sabe la broma del destino por venir,
sus retinas se desbordan, no puede ignorar lo que sucederá.
Entre risas y humo componen melodías acabadas,
pasiones sin sentidos, sentidos sin pasiones.
Callan.
Rutinan el pasado, seguros del futuro
Besos, caricias improvisadas.
¡¡Corten!!
Rumores, gritos, “make-up”
Detrás; se dirigen a sus vestidores.
Ella, arregla sus pestañas de cartón.
El, aún con el maquillaje elige recitar.
¡¡Acción!!
Caminan, corren se abrazan,
lloran, escapan, algo los vuelve a encontrar.
Improvisan alguna que otra vez
rostros de felicidad.
¡¡Corten!!
Ha terminado,
Cortar - Pegar.
No queda más por hacer,
Ella ya no sabe.
Siente lo que sucederá...
diciembre 10, 2008
Ritual

Inhala-exhala
Inhala-exhala
Inhala-exhala
notas de humo envuelven su mirar
Inhala-exhala
círculos blancos se dibujan en el mar
Inhala-exhala
Final: sabe que en algún momento va a terminar
Inhala-exhala
Inhala-exhala
Sólo hace falta saltar ... saltar y terminar
Inhala-exhala
¿Para qué esperar?
Inhala-exhala
Si ya puedes empezar a cavar
Inhala-exhala
Toma las cenizas, conviértelas en nubes... y salta ya.
Inhala-exhala...
noviembre 17, 2008
Tonada del ayer

Con las manos desgarradas ella camina por el ocaso, observando
cómo entre las tinieblas se dibujan sombras de bufones abatidos de dolor,
algo en su mirada escribe sus ansias de que vengan a buscarla
Tal vez sienta arrepentimiento, tal vez no, pero no dice nada, silencia.
Prepara el almuerzo, sonríe a sus hijos y sale a trabajar,
torrentes de lluvia azotan los confines de su alma.
Agudiza sus sentidos al recorrer la ciudad buscando respuestas
o posiblemente alguna pregunta a la que saber contestar.
Árbol que camina y escribe vidas al pasar, de pié,
fusionado entre hierbas y polvo, regalando frutos con sabor a soledad.
Se asoma por entre los cristales del mundo,
limpia con su vestido sus anteojos y se ve niña,
imaginando un futuro, entre rosas, altares y príncipes.
se siente caer.
En su interior sólo hay ecos de aquello que espero ser
Ni azul, ni blanco, ni verde: negro.
Negro ensordecedor que contornea su alma desgastada.
Regresa a casa, prepara la cena, sonríe a sus hijos y recuesta su cuerpo.
Ya no suspira al pensar en mañana.
Hoy… le preocupa el ayer.